Blog viejo
CECI N'EST PAS UN BLOG
H O L A ! M I N O M B R E E S T O M á S Y P O D é S D E J A R T U M E N S A J E D E S P U é S D E L T E X T O .
29.5.11
Continuación.
quince días en el hospital y salís bárbara, ¿eh?". Sí, bruta la tía. Pero te ama, todos te amamos. No tenés porqué llorar. Esos ojos, dios mío. Hasta la abuela se quedó quieta cuando te vio. "Parece un dos de oro, mi amor". Todo el tiempo. Estás medio paliducho. En un rato vamos al parque, ¿dale?
3.5.11
25.3.11
Dale, no llorés... ¿Sabés quién tendría que llorar? Tu abuela. Pobre tu abuelo, eso sí es como para ponerse mal. Ay, cuando te esperábamos nos poníamos tan contentos de todo. Me dijeron que es la época. Sí, andá, decíselo a tu padre, que además de eso, por lo que pasó ya vuelve de laburar cada vez con menos pelo. Dicen que es el estrés. No creo, a mí no me pasa. Ay, mi amor. Cada vez más lindo vos, ¿eh? No, no, otra vez no, no llorés. Tenés los mismos ojos que Tute. Me decía que ibas a ser mujer. Por ahí se hubiera puesto menos celoso. Ay, tu padre, tu padre. Le voy a decir que se ponga a hacer ejercicio. Tiene más panza, ¿no? Igual no le voy a decir que deje de comer, tampoco. Tenés razón, mejor no le digo nada, a ver si se enoja y me deja sola. Pará de llorar, dale… El miércoles vamos a ir a ver al tío. Por ahí te regala algo. Eso sí, pañales no. Basta de pañales, ¿no pueden ser más originales? Como que hasta bronca me da, a veces. Y cuando te dicen “Ay, linda, ¿ya te agarró la depresión?” con esa cara de quien quiere quedar bien y no le sale, o que se compadece. Hay cosas más terribles, por favor. No llorés más, Tomi. Sí, normal dijo el doctor. Y las viejas por la calle, todo el tiempo, “Dios lo guarde, Dios lo guarde”. Y mamá, “gracias”. ¡Como si tuviera algo grave! No pasa nada, Tom, no llorés.
10.3.11
Este cuento corto fue escrito por Sofía Crescio Rossi. Quedan todos los derechos reservados.
Son las 20:01.
Vladimir Sukolski, parado frente a la franja amarilla de la estación Scalabrini Ortíz de la línea "D" de Buenos Aires, con una maleta gris mate que dice "cuidado, inflamable"; mira la hora en su reloj y sube al tren antes de que suene la campana.
Se cierran las puertas y, un segundo después, la estación vuela en pedazos.
Vladimir salió intacto.
Son las 20:01.
Vladimir Sukolski, parado frente a la franja amarilla de la estación Scalabrini Ortíz de la línea "D" de Buenos Aires, con una maleta gris mate que dice "cuidado, inflamable"; mira la hora en su reloj y sube al tren antes de que suene la campana.
Se cierran las puertas y, un segundo después, la estación vuela en pedazos.
Vladimir salió intacto.
6.2.11
18.1.11
Sí, esto que escribo es para vos. Porque vos lo pediste, porque me dieron ganas de escribir, y de pensar en vos. Como muchas otras veces.
Vos, siempre
vos, ahí,
en mi cabeza
brillando como
neón,
todo
todo es perfecto,
saco mi guitarra
y al ritmo
de Yellow
sueño un poco,
y un poco más
con los ojos
abiertos, hasta que
cierran
y se abren
al compás del Sol,
esa estrella tan
linda como
vos, siempre.
26.11.10
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